Escuchar mas, Oir menos

El mejor regalo que tú puedes brindarle a alguien es SABER escuchar a esa persona. Escuchar a alguien es como decirle a esa persona, “eres importante para mí. Quiero aprender más de lo que piensas y de lo que sientes.” Es por eso que el Santiago nos recomendó mucho lo que dice en la Biblia en el libro de Santiago 1:19.
Mis amados hermanos, quiero que entiendan lo siguiente: todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse. NTV

Si tu creas nuevos propósitos en tu vida para aprender escuchar mejor a tu prójimo, te encontraras con seis verdades muy importantes.

  • Escuchar a alguien puede ser difícil.
    Tomar el tiempo necesario para que una persona termine su conversación no él lo mismo que escuchar. Oír lo que alguien dice no es lo mismo que Escuchar lo que alguien dice. Todos podemos oír pero escuchar es un arte que requiere cierto tipo de habilidades.
  • Escuchar requiere máxima concentración.
    Cuando tú escuchas a esa persona, tú percibes no solo sus palabras sino también sus emociones que le rodean. Tú tomas nota no solo lo que se está diciendo sino que también lo que las palabras no pueden expresar.
    Escuchar a alguien siempre genera preguntas.
    Cuanto tú estás interesado en la conversación, tendrás curiosidad en ciertas partes de esa conversación. En el momento adecuado tú generaras preguntas claves que causaran que la persona continúe con su conversación aún con más profundidad.

El primer deber de el amor es escuchar
Paul Tillich

  • Escuchar a alguien requiere práctica.
    Una vez que domines las habilidades de escuchar a las personas, la gente te buscara. A todos nos encantan las personas que saben escuchar.

 

  • Escuchando es una gran camino para aprender.
    Cada persona que conoces y a todos con los que te reúnes tienen conocimiento y experiencias que probablemente tu no conoces. Cuando abres tus oídos y tu mente a la personas, compartes junto con ellos sus conocimientos y experiencias.
    Para aprender necesitas también saber escuchar. Para que aprendas a escuchar necesitas acercarte a las conversaciones con una actitud humilde. No puedes aprender sin antes entender que las personas tienen algo que enseñarte.

 

  • Escuchando se reducen los conflictos.
    Tomando nota lo que dijo el apóstol Santiago que seamos rápidos para escuchar y lentos para la ira. Usualmente la raíz de todo conflicto empieza por alguien que necesitaba ser escuchado. Si somos buenos para escuchar es probable que se pueda evitar conflictos antes de que estos empiecen a tomar fuerza.
    Esto no significa que todo el tiempo debemos estar de acuerdo con todos o pretender que estamos de acuerdo con otros en algún conflicto. Debemos entender su punto de vista y por qué ellos lo obtienen antes de estar en desacuerdo.

Cielos, presten atención que voy a hablar;
que la tierra escuche las palabras de mi boca.
Mi enseñanza caerá como lluvia.
Mis palabras bajarán como el rocío,
como llovizna sobre pasto nuevo
y como gotas de lluvia sobre plantas jóvenes.

DEUTERONOMIO 32:1-2

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