¡Orar! ¿Para que?

¡Orar! ¿Para que?

(4 min)
En la semana número 40 de este año 2016 mire tantas publicaciones y artículos relacionados con la oración. De primero dije: “Perdóname Señor ¿Esto es un recordatorio de que quieres que ore? Bueno honestamente a veces puedo pasar días sin orar. Podemos no tener miles de excusas pero si unas cuantas que todos tenemos en común.

Algunas  de ellas pueden ser:

1.Que tu vida está muy bien por el momento y no te interesa orar. ¿Para qué? Todo está     muy bien ¿verdad?
2. Quizá simplemente no es lo tuyo.
3. No sabes que orar.
4. Estás muy ocupado y te la pasas todo el tiempo a prisa.

En realidad estas son unas que se me vienen a mi mente por el momento. Pero yo Mauricio esta es mi excusa favorita:

“Dios conoce mis necesidades, si él es Dios, Él puede escuchar mi mente y ver mi     situación.” – Mauricio Q.

Digamos que muy seguido yo oro entre mis pensamientos. Cada vez que piden oración en las redes sociales le doy un “like” o escribo “claro yo estaré orando”, lamentablemente a veces se me olvida orar (discúlpame si alguna vez te comente algo en una de tus peticiones). Sugiero que si necesitas oración hazlo tu primero, no te garantizo que cada persona que te pone un “like” ore por ti. Y si en realidad la cosa está descontrolada, pide a tus pastores que se unan contigo en oración.  Yo creo en la oración y el potencial que la oración tiene. Quizá no soy de aquellos que se encierran en un cuarto o suba una montaña, o grite mi oración en medio de cada servicio, o que lleve una vida de oración súper PRO, no la tengo. Pero esto para mí no significa que sea un incrédulo o que no tome mi relación en serio con Dios. Puedo mencionarte y contarte , sin mentirte que he visto y experimentado lo que Dios puede hacer a través de la oración. Son tantos los testimonios, te compartiré uno.

Testimonio
Yo fui impactado por la oración cuando un día necesitaba tomar una decisión en menos de un día y no sabía que hacer. Mi esposa me sugirió orar y a pesar de que en mi mente resonaba la palabra oración,  dudé. Dudé por que yo mismo dije “Dios no responde a una oración así de rápido” aparte no es una oración de vida o muerte. Es más creo que de todas maneras haga lo que haga es una decisión mía. Pasaron las horas y al final del día opté por  orar “al fin nada pierdo”.
Aún dudando de que Dios viniera entre las nubes y me dijera que hacer o no hacer en menos de un día seguí orando, creyendo que al menos obtendría una respuesta en unas semanas o un mes después. Milagrosamente, al día siguiente mientras estaba escuchando una predicación sonó mi teléfono y obtuve un mensaje de texto que me inspiro esperanza y algo que me decía todo estará bien. Sentí una paz y pude valorar aún más la oración. Muchas de las oraciones que Dios contesta  se caracterizan por inyectar esperanza a tu vida para motivar tu fe y conforme a tu fe suceden los milagros.

Pero, ¿Qué tal de la oraciones de aquellos que sufren por algún ser querido y Dios no responde? ¿Qué tal de aquel que sufre por algún problema económico y/o familiar y Dios no responde? Es fácil decir que la oración tiene poder he incluso orar “fervientemente” por alguien días, meses y nada pasa.

He escuchado afirmaciones de pastores, personas que ya no oran por enfermos o necesidades por que ya no miran la respuesta de Dios como solía pasar antes. ¿Qué pasó?

Aún mirando estas actitudes e ideologías mantengo una posición fuerte de que hay una fuerza llena de esperanza en la oración. Entiendo que la oración debería ser como un hábito que debemos formar. Pero para que este sea algo sólido y estable debemos definir bien o al menos entender “que es orar” y no dejarnos llevar por impulsos sobre-emocionales ( ósea que seas un berrinchudo y solo ores buscando tus propios intereses).

“Hackeando” la oración. 

La oración según en su etimología es tener ese momento dedicado para poder meditar y exponer con palabras del corazón así como componer una canción a Dios. La oración es una plataforma espiritual donde abres tu corazón para sacar los más profundos versos del alma. También sirve para exponer tus cargas y necesidades personales. O simplemente para protestar contra algo que está pasando mal dentro de la comunidad cristiana o nuestros gobiernos, la injusticia y la corrupción.

La oración tiene mucha relación con los hábitos que tienes para leer la Biblia y también se puede reflejar tan claro en los momentos de la alabanza en tu Iglesia. Si no cantas o no te metes en adoración es muy probable que no ores. El que canta pero se mira super fake (o sea que ni tú te la crees que estés en ese estado de adoración) Así es su oracion. La oración incrementará tener una mejor experiencia de adoración y estimulará tu nivel de búsqueda de Dios.

Nota y mucho ojo : estas afirmaciones no son para que juzgues y critiques a los demás. Son observaciones personales que pueden ayudar a auto analizarnos y tratar de mejorar un área más de nuestras vidas.

¿Por qué Dios no responde mis oraciones ? Sigue estos 4 puntos:

1. Analiza tu oración.
2. Sigue insistiendo, ¡no en facebook! Enciérrate en tu cuarto.
3. Obedece a Dios.
4. Sigue insistiendo.

Conclusión
Creo que es válido insistir en la oración pero siempre en una forma inteligente, humilde  y moderada.  Ser maduros en lo que creemos pero también realistas. Que tus oraciones sean conforme a la voluntad de Dios.

“Si alguno ve a su hermano cometer un pecado que no lleva a la muerte, ore por él y Dios le dará vida. Me refiero a quien comete un pecado que no lleva a la muerte. Hay un pecado que sí lleva a la muerte, y en ese caso no digo que se ore por él. Toda maldad es pecado, pero hay pecado que no lleva a la muerte.” 1 Juan 5:16-17 NVI

“Por cuanto él inclina a mí su oído, lo invocaré toda mi vida.” Salmos 116:2 NVI

Recuerda esto: ¡Dios siempre estará dispuesto a escucharte!

No todo está perdido

No todo está perdido

( 3 min )

Son muchas las veces que he leído esta historia, y cada vez que la leo encuentro algo nuevo. Es que es tan fascinante analizarla una y otra vez. La historia se relata algo así, seré breve.

 Había una vez una familia que vivía muy bien económicamente. Tenía un hogar tan grande que contaba con personal para desarrollar cualquier actividad que fuera necesaria para mantener este lugar en óptimas condiciones. Quiero creer que el padre de familia era un buen hombre de negocios, quizá uno de los mejores en ese tiempo. Pues resulta que pasaron los años. Sus hijos crecieron en un mundo tan cómodo de riquezas que no muchos podían tener.

 El menor de los hijos, decidió tomar su herencia por adelantado. Probablemente el solo hecho de ver cómo su padre obtenía todas estas riquezas le provocaba unas ganas exageradas por empezar sus propios negocios. El joven tenía una idea de cómo invertiría su herencia para hacer algo interesante de su vida.

¡El día de recibir la herencia llegó! La cantidad rebasaba su expectativa y al ver la gran suma y el valor de su herencia se confió y optó por disfrutar derrochando su dinero. Se aparató de la cuidad donde vivía y conoció nuevos lugares, encontró nuevos “amigos” y muchas “amigas”. Comenzó a vivir arrojándose a la perdición. Una vida en la cual se sentía libre, una vida sin límites y donde podía hacer lo que le apasionaba. A este muchacho se le olvidaron sus buenas intenciones de hacer algo bueno de su vida y perdió toda su herencia.

 Después de haber cometido tantos errores sabía que a su padre no le agradaría escuchar los lugares y las personas donde había gastado todo su dinero. Pero eso no fue lo más triste, no sólo perdió el dinero que le correspondía, también perdió la esperanza de vivir, perdió su identidad. Ya no tenía suficiente dinero, sus falsas amistades se alejaron y ya no tenía un hogar.

 En la cuidad donde estaba establecido hubieron muchos problemas económicos, por tal motivo no había probabilidades de poder retomar su vida. Su herencia eventualmente se terminó.

Vivió una vida que jamás imaginó tener. Buscaba donde pasar las noches y encontrar algo de alimento. Pidió a un hombre que le permitiera refugiarse en su hacienda, este hombre aceptó, pero el único lugar a donde podía enviarlo era a su establo para que apacentara cerdos. Esa era toda la esperanza de poder tener un techo. Al no contar con alimentos, se vio en la necesidad de comer lo que a los cerdos les daba.

 Bueno, ¡quizá ya sabes que historia es!  

 Este muchacho tomó la decisión de regresar a casa. De una manera increíble, su padre lo recibió con mucho amor, lo aceptó una vez más en casa y le hizo una fiesta especial. Su papá le volvió a dar la comodidad que una vez tuvo.

¿Muy bonita historia verdad? Un mensaje de esperanza y oportunidad.

 

Pero noté algo que jamás había analizado. Y es que esto nos sucede muy seguido a nosotros.

¡A su hermano mayor no le agradó la decisión de su padre! Y honestamente,¿Cuántos de nosotros cuestionamos las decisiones de nuestros padres?

Este hermano estaba molesto y con justa razón, por que su padre no sólo le había dado la herencia a su hermano, ahora resulta que también le restauró su familia, lo sacó de la pobreza, le regresó todo lo que tenía y súmale que el hermano nunca había sido una persona muy amable. ¿Cómo te sentirías si estuvieras en su lugar?

Quizá tu hermano o hermana no es tan trabajador como tú lo eres. Sé que en muchas ocasiones te toca ser ese hermano que sientes que ya haz hecho mucho en la casa de papá y no recibes nada. Sientes que debido a tu responsabilidad y a tu experiencia mereces algo especial.

 De igual forma el hijo mayor ( el que nunca se había ido) esperaba que debido a su responsabilidad y experiencia en los negocios de su padre, le diera algo especial, por lo que el padre le recordó que el habitaba donde ya lo tenía todo y sólo bastaba que se diera un tiempo para poder gozar lo que ya era suyo.

 Para concluir, observé que ya no podemos seguir quejándonos o molestándonos de como nuestro padre trata a nuestros hermanos. Entiendo y comprendo que a veces ellos cometen cada cosa, y ¿Por qué no mencionar algunas de estas cosas? ellos se envuelven en drogas, alcohol, fornicación, adulterio, étc. Abandonan sus llamados y lo dejan todo por placeres momentáneos. Es aquí cuando debemos formar un corazón tan grande como nuestro universo para amar a nuestros hermanos.

 No cuestiones las bendiciones que Dios ya te dio. Disfruta de cada una de ellas sin importar si a ti te parecen poco. Es preferible tener eso, que tener mucho y perderte como le pasó al Hijo Pródigo.

 

Adaptación 

No es la más fuerte de las especies la que sobrevive, tampoco es la más inteligente la que sobrevive. Es aquella que se adapta más al cambio. – Charles Darwin

Para tener éxito en tus objectivos necesitas adaptarte a los cambios de la vida.